De acuerdo con un artículo reciente publicado en la revista Making It: Industry for Development, en el 2009 el consumo mundial de energía fue de 11,3 millones de toneladas equivalentes de petróleo (Tep). Con un ritmo de crecimiento anual del 5% y con base en las tecnologías actuales, el consumo mundial de energía anual podría alcanzar los 20 millones de tep en el año 2020. Esta anunciada crisis energética, podría resultar en daños catastróficos para el planeta, especialmente en países en vías de desarrollo, considerados de alta vulnerabilidad(1).
La problemática gira alrededor del uso insostenible que se le da a los recursos naturales que son fuente de energía, como la leña y los combustibles fósiles. Solo en Guatemala, el 51% de la energía proviene de la leña(2). El petróleo, carbón y gas natural se producen a partir de combustibles fósiles no renovables (se han ido formando a partir de restos orgánicos de plantas y animales muertos).
Algunas soluciones ya han sido estudiadas y planteadas desde diferentes puntos de vista, tanto en el uso más eficiente de la energía como la implementación de energías renovables. Ejemplos de ello es la producción de etanol a partir de la caña de azúcar, la energía solar térmica, la producción de biodiesel en base residuos agrícolas, etc. Sin embargo, la generación de energías ‘limpias’ aún es insuficiente para satisfacer las necesidades de todos los países.
Las empresas, como actores importantes dentro de la sociedad, juegan un rol primordial en todo este contexto. Hace falta crear más conciencia sobre el ahorro, la educación ambiental y el control del crecimiento de la población mundial, para que exista un uso más responsable de los recursos no renovables. Las empresas pueden impulsar mejores hábitos de consumo y una mejor conciencia ambiental en sus colaboradores por medio de Programas de Educación Ambiental. También deben promover la Investigación y Desarrollo de nuevas tecnologías aplicadas a la eficiencia energética y creación de nuevas fuentes de energía. Paralelamente, pueden ir transmitiendo esta cultura ambiental hacia sus clientes, corrigiendo hábitos inadecuados de consumo irresponsable, por ejemplo. Y con sus proveedores, velando por el cumplimiento de sus buenas prácticas e incluyendo en su cadena productiva a aquéllos que tengan procesos de producción más limpia.
Si todos los países estuvieran industrializados, se necesitarían tres planetas más para aguantar tantos desechos y contaminación. Por esta razón es necesario el cambio de conducta individual, entendiendo que una sola persona puede ir haciendo la diferencia con su ejemplo, ya que si todos actuamos a la vez, el resultado es significativo.
Queremos proponerles que implementen soluciones creativas en su entorno, optimizando los recursos que tenemos a nuestro alcance. Los invitamos a que cada uno de ustedes sea un agente de cambio.
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(1) De acuerdo con un Informe publicado por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente para América Latina y el Caribe, los países en vías de desarrollo son más vulnerables “debido a la pobreza, a la degradación de los recursos naturales, a la carencia de planeación del uso de suelo y por la falta de preparación de un plan importante para contrarrestar los daños causados por los desastres relacionados con el clima”.
(2) Fuente: AVINA
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Me parece fabuloso el artículo. Una duda que yo quiero poner en la mesa, es que si seguimos contaminando al ritmo que lo venimos haciendo, ¿no consideran que puede ser demasiado tarde para revertir el efecto dañino que ya creamos? ¿Han escuchado hablar de la Isla de Pascua o de los Mayas? Fueron civilizaciones que destruyeron sus recursos naturales y ésto provocó la extinsión de su especie. Si analizamos que al igual que estas dos civilizaciones sólo tenemos un mundo, ¿qué vamos a hacer si nos terminamos los recursos naturales?, ¿nos vamos a vivir a Marte?…